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martes, 7 de enero de 2014

Receta sencilla de tarta de cumpleaños "primal"


En mi familia siempre ha habido tartas de cumpleaños caseras. Mi madre es la encargada de dar forma dulce a ese día especial. Ayer, 6 de enero, no sólo fue el día de Reyes, sino también mi cumpleaños. En esta ocasión soplé las velas sobre una tarta de chocolate que mi madre preparó para la ocasión. Por no perder las costumbres, se trataba de una tarta neolítica.

Por mi parte decidí preparar una primal (no paleo, ya que contiene lácteos), para probar y ver qué tal resultaba. La idea era, además, poder compartir ese momento con el resto de la familia así como darle una opción también a mi abuela, que es diabética.

Esta receta que comparto a continuación está basada en un bizcocho típico gallego, la bica, y la he modificado raíz de la publicada aquí. No he hecho grandes cambios excepto añadir el relleno y cubierta de nata montada. La parte de color chocolate es también nata montada pero con un poco de cacao puro. No es un diseño propio de museo pero tampoco es un secreto mi falta de maña para las manualidades y postres. Si se te da mejor que a mí, seguro que obtienes un resultado excelente.

Vamos a por la receta. Únicamente incluyo la forma de preparar el bizcocho, ya que la cobertura va al gusto de cada uno y como has visto no tiene misterio la forma en la que la he preparado. También debo comentar que el bizcocho no es tan esponjoso como los ordinarios, sino más bien denso, característica inherente a la bica.


Ingredientes
· 6 huevos de tamaño L.
· edulcorante paleo/primal equivalente a 300g de azúcar.
· 200g de mantequilla clarificada o manteca de vaca cocida.
· 300ml de nata para montar.
· 350g de harina de almendra.
· 50g de coco rallado.
· 1 cucharadita de bicarbonato.


Preparación
1. Precalentar el horno a 150ºC y asegurarse de que los ingredientes están a temperatura ambiente.
2. Mezclar bien los huevos, edulcorante, nata y manteca en un bol.
3. Mezclar la harina de almendra, el coco y el bicarbonato en un segundo bol y luego incorporar esta mezcla a la anterior.
4. Poner en una fuente para horno (forrada con papel o bien engrasada, para que no se pegue) recordando que la masa subirá y hay que dejar un margen para ello.

5. Dejar que repose unos 15 minutos para que la almendra y el coco absorban el exceso de humedad y el bicarbonato empiece a subir un poco.
6. Hornear durante 40 minutos, aunque lo ideal es estar pendiente y sacarla cuando al introducir un cuchillo éste salga limpio, lo cual significa que la masa no está cruda por dentro. El tiempo de horneado puede depender del tipo de molde usado (tamaño y material del que está compuesto).

7. Sacar el bizcocho y esperar 15 minutos antes de desmoldar y cortar. Para rellenarlo/decorarlo habrá que esperar al menos otra hora más si utilizas nata, ya que de lo contrario se bajará por efecto del calor.

¡A disfrutar!

Si no consumes lácteos puedes hacer una versión totalmente paleolítica de este bizcocho de cumpleaños cambiando la manteca por aceite de coco y la nata para montar por crema de coco.

Sí, el coco nos salvará del apocalipsis zombie.


Para rematar, me parece justo poner una foto de la tarta oficial, aunque sea nelolítica. Porque lo que una madre hace, que no lo juzgue Loren Cordain. Gracias a mi madre por la tarta, a mi hermana por hacer la foto y a mis 2 hermanos por el (los) regalos. Bueno, gracias también a todos los que han hecho que el día fuese especial y paro ya que si no no acabo con los agradecimientos.
Señor paleolítico abriendo un regalo hecho por sus hermanos. Gracias, amores.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Receta paleolítica sencilla de polvorones / mantecados de cacao y canela

Receta paleolítica sencilla de polvorones / mantecados de cacao y canela

El otro día me puse manos a la obra para probar una receta de polvorones y la verdad es que el resultado fue excelente, así que me animaré para prepararlos también en nochebuena. No soy defensor de transformar recetas para hacerlas paleo, sino que opto por la comida real, aunque por las fiestas navideñas tenemos casi la obligación de hacer estas conversiones. Si tú también quieres probar, ¡vamos a por ello! Como siempre, la receta está hipersimplificada y, si yo puedo hacerlo (tengo muy poco arte en la cocina) ¡tú también!


Me gustaría, antes, hacer varias puntualizaciones con respecto a los ingredientes.

Los mantecados reciben este nombre porque se utiliza manteca de cerdo en su elaboración. Puedes elegir otra grasa si no tienes este ingrediente a mano y el aceite de coco o la mantequilla (si consumes lácteos) son perfectamente válidos. A mí me gusta especialmente el aceite de coco, como seguramente sabrás, y le da un toque que le sienta muy bien.

Verás que sugiero el "equivalente a 40g de azúcar". Evidentemente no usaremos azúcar blanquilla, sino algún edulcorante "paleolítico". Cierto es que no existe tal cosa, pero hay opciones aceptables. Tomamos como referencia el azúcar de mesa, no obstante, porque todo el poder endulzante se especifica a partir de él. Podemos usar algún polialcohol, como xilitol; miel (recuerda que es paleolítica pero básicamente azúcar), o azúcar de coco, por ejemplo.

Para darle un toque de sabor he hecho dos variaciones (ambas buenísimas) en la receta que aquí presento: una es con cacao puro y semillas de sésamo, y la otra con canela y coco rallado. Se pueden utilizar otros sabores, siempre naturales, que sugiero en la lista, o bien otros que elijas. Prueba otras combinaciones que se te ocurran, elimina el coco si quieres, o prescinde de las semillas de sésamo. Me gusta simplificar y esta es una forma de hacerlo.

La base del polvorones es la almendra, una de las reinas de estas fiestas. Está presente en este postre y en otros como el turrón. Como todos los frutos secos, ¡me encanta! Y seguro que a ti y los tuyos, también. Dicho esto, podemos hacer los polvorones únicamente con gusto a almendra, sin añadir el cacao, la canela u otro ingrediente que tenga el propósito de dar sabor.


Una vez puntualizados los ingredientes, hablemos de la nutrición de este dulce. Debemos tener claro que es algo para consumo puntual, así que no debemos pasarnos comiéndolos todos los días ni en grandes cantidades. Los frutos secos forman parte de la dieta paleolítica pero se deben limitar, ya que de forma natural no son tan accesibles como los tenemos hoy en día. Prueba a recolectar y abrir almendras, a ver cuando te cansas. También ten en cuenta que son ricos en omega-6 y desequilibran la proporción con respecto al omega-3. Si hablamos del edulcorante (polialcoholes, miel u otro) aunque sean naturales tampoco son fácilmente accesibles. Conclusión: disfruta sin pasarte; es un plato para disfrute saludable, pero no especialmente nutritivo.


He preparado estos polvorones en un horno de leña, así que la temperatura no ha sido exacta ni constante, pero 150ºC-180ºC deberían funcionar para un horno convencional. Simplemente mantén el ojo alerta. Al no ser necesario que suban (como un bizcocho) este parámetro no es de tanta importancia y únicamente debemos evitar que se quemen o se acerquen a ese punto.


Pues ya que he soltado la charla, soltaré ahora la receta. ¿Listos?


Ingredientes
Base:
· 125g de harina de almendra (o almendra molida fina, que es lo mismo)
· 60g de manteca, aceite de coco u otra grasa (ver notas al principio de la entrada)
· edulcorante equivalente a 40g de azúcar
Opcional, para la parte superior:
· almendra en trocitos, semillas de sésamo, ralladura de limón o coco rallado
· huevo batido para "pintar"
Si deseas darle otro sabor puedes optar por alguno de estos ingredientes para sumar a los de la base:
· 1 cucharada sopera de cacao puro.
· 1 cucharada sopera de coco rallado.
· 1/2 cucharadita de canela.
· vainilla.
· ralladura de medio limón.


Preparación
One- Poner la harina de almendra en una fuente para horno, extendiéndola por la superficie. Meterla en el horno y sacarla cada minuto para darle unas vueltas y volver a extenderla e introducirla varias veces hasta que salga muy ligeramente tostada. De esta forma no se quemará ni amargará. Tendrás que hacerlo muchas veces.

Two- Una vez que la harina esté fría, mezclarla con el resto de ingredientes, amasando hasta conseguir que la grasa se mezcle bien, por lo que recomiendo que sea lo último en añadir.


Three- Dar forma a la pasta resultante y colocarla en una fuente para horno previamente engrasada o bien con papel para que no se peguen. Para moldear los polvorones, hay que hacer bolas y aplastarlas o usar moldes de galletas u otro tipo. Yo he utilizado unos de corazón porque se los encontré a mi madre (estos días y hasta que se acaben las fiestas estoy en su casa) y me daban buen rollo. ¡Amor para todos! Si quieres decorar la superficie primero "píntala" de huevo y luego esparce las semillas, trocitos de almendra o ralladura de limón o de coco.

¡Caramba!- Después de hornear durante casi 10 minutos, déjalos enfriar para que endurezcan. Si no lo haces, se romperán. Di que has hecho polvorones caseros pero no menciones que son paleolíticos, ¡a ver quién se da cuenta!
polvorones de canela y coco
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domingo, 27 de octubre de 2013

Un par de ideas paleolíticas para disfrutar de Halloween



Ya quedan pocos días para la terrorífica y divertida noche de Halloween. Haciendo paleo no tenemos porqué modificar nuestras costumbres pero siempre es agradable hacer algo diferente, tomar alternativas, improvisar e intentar cosas nuevas. Ya que esta fiesta no es especialmente gastronómica, no necesitamos consejos en este sentido, pero ahí van unas cuantas ideas.

Si preparas algo en tu casa piensa que puedes acompañarlo con una pequeña actividad física. Las típicas fiestas de rock and roll y alcohol están muy bien, pero ser original suele funcionar mejor. Puedes organizar juegos como el Twister o incluso el escondite, que con los invitados vestidos de vampiros y zombies puede ser de lo más divertido. Así te mueves a un ritmo lento y también juegas. Otras alternativas son los videojuegos sociales, como los que permiten cantar. Puedes preparar una lista temática para la ocasión. Incluso te puedes atrever a recrear videos musicales, en cuyo caso no puede faltar Thriller. Lo importante es compartir el evento y disfrutar con otras personas, como manda la paleovida.

En mi pueblo (aunque cada vez menos) durante los carnavales, los niños se disfrazan de choqueiros (disfraz improvisado con ropa vieja) y van a pedir filloas por la aldea. En América, como vemos en las películas, piden caramelos en Halloween. Como adulto, seguramente no te resulte muy lógico actuar así, pero ponte del otro lado e imagínate las risas si alguien llega a tu puerta con esa facha. La idea es, por tanto, aprovechar para visitar a algún conocido llevando tu disfraz, o bien ir a hacer tus compras de esa manera. ¡Sal a la calle aprovechando la ocasión! La idea aquí es dejarse llevar, mejorar el humor, la autoestima y el bienestar general. Es cuestión de atreverse y verás que vale la pena.

Ya sé que he dicho que no es una fiesta gastronómica, pero es imprescindible rendir homenaje a la reina del evento: la calabaza. Si quieres crear tu propia calavera-calabaza, tendrás que cortar horizontalmente la parte superior, haciendo una especie de tapa. Corta sin miedo, con un cuchillo, incluso aunque parezca que estás sacando un trozo demasiado grande. Piensa que este fruto tiene una corteza gruesa y es mejor pasarse desde el principio que tener que hacer un segundo corte. A continuación, y ayudándote de nuevo con el cuchillo, saca todo el relleno de la calabaza y resérvalo. Finalmente, puedes cortar un lateral dándole forma de ojos y boca, y sólo faltará que pongas una vela encendida en el interior y tapes de nuevo si el tamaño lo permite. Con el relleno que habías sacado (y aquí llega la parte culinaria) puede que ocurran dos cosas diferentes, según la naturaleza de la calabaza que hayas elegido. La variedad más típica está rellena prácticamente de pepitas y nada más. Estas pepitas se pueden tostar al horno con sal espolvoreada por encima, a unos 120-150ºC durante 1-2h, hasta que estén bien doradas. Si además es una calabaza carnosa puedes aprovechar para preparar un puré. Es tan sencillo como hervir el relleno cortado en trozos (más bien pequeños) durante unos 20 minutos, con la cantidad de agua suficiente para cubrirlo y acabar pasándolo por la picadora en cuanto lo saquemos del fuego.

¿Tienes más ideas? ¡Deja un comentario y puede que a alguien más le sirvan!

domingo, 18 de agosto de 2013

Receta paleolítica fácil: quiche


Ahora que ya he terminado el protocolo autoinmune y he reintroducido todo con éxito, ya puedo comer con tranquilidad ciertas cosas como huevos. Son un básico, fáciles de conseguir, de cocinar y muy prácticos. Aprovecho para recordar que el consumo racional de huevos no hace que se incremente el nivel de colesterol, ni que se nos bloqueen las arterias, ni nada raro. Además este alimento es rico en colina, precursor de neurotransmisores, e importante para varias funciones, incluso para un embarazo sano. Este micronutriente, del complejo de vitaminas B, tiene una presencia elevada en el huevo, que es una de sus mejores fuentes.

Una de las recetas sencillas que tenía ganas de probar es la de quiche, un plato de origen francés que inicialmente era masa quebrada con huevo y nata horneados. Posteriormente se fue modificando añadiendo más ingredientes. En este caso omitiremos la masa quebrada y cambiaremos la nata por crema de coco. Necesitarás un molde bajo de 15 o 20cm de diámetro.

Ingredientes:
· 3 huevos.
· 250ml de crema de coco.
· 1 cebolla pequeña.
· 3 espárragos verdes.
· 200g de carne. Elige según tus gustos. Yo la hago con lomo de cerdo.


Preparación:
1. Precalienta el horno a 200º.
2. Bate los huevos.
3. Mezcla bien la crema de coco con el huevo batido.
4. Corta en dados la cebolla, los espárragos y la carne.
  

5. Engrasa el molde por dentro para poder desmoldar cuando el plato esté listo. Recomiendo aceite de coco o mantequilla de buena calidad.
6. Vierte la mezcla de los huevos y la crema de coco en el molde.
7. Coloca el resto de ingredientes.
8. Hornea durante 50 minutos, comprobando que haya cuajado correctamente.


Ideas:
· Habrás visto que he descartado las yemas de los espárragos. Esto no es necesario aunque he preferido no incluirlas por si se quedaban demasiado blandas.
· Según esta receta obtenemos algo parecido a una tortilla. Si quieres puedes ponerle base, haciendo una parecida a la de la paleo pizza, aunque te llevará mucho más tiempo.
· Es mejor si los ingredientes que añadimos antes de hornear lo hacemos uno a uno, logrando una distribución uniforme. También te permitirá elegir qué es lo que quieres dejar en la parte superior para que se note más.
· Puedes dorar la cebolla en la sartén antes de hornear. Así conseguirás un mejor efecto visual y la quiche no quedará tan húmeda.
· Varía la combinación de ingredientes. Prueba con otras verduras, por ejemplo. También puedes eliminarlas por completo y conseguirás que la receta no quede tan jugosa si lo deseas.
· En cuanto a la carne, también puedes cambiarla. Usa pechuga de pollo si quieres un resultado menos intenso, o bacon si quieres que sea más sabrosa aún.
· Anímate a probar con alguna hierba o especia que te guste.
· Si no encuentras crema de coco puedes utilizar la mitad de leche de coco y la otra mitad de mantequilla de coco, pero debes tener cuidado para mezclarlas perfectamente.

Valoración nutricional:
Como habrás podido suponer, este plato es elevado en calorías. La grasa proporcionada por el coco es considerable, pero de muy buena calidad, incluyendo triglicéridos de cadena media, muy útiles para su uso como combustible en el cuerpo. Los huevos y la carne también tienen una densidad calórica importante y son una gran fuente de proteínas de alto valor biológico. En cuanto a las verduras, no hay demasiadas. Esto se debe a que durante la cocción pierden agua y harían que el resultado no sea muy agradable. Aprovecha y acompaña la quiche con una ensalada, ya que el consumo de verduras es mejor cuando están crudas.

Muchas veces digo que no debemos abusar de ciertas recetas. Si bien estamos ante un plato muy calórico, este no es especialmente el ejemplo de que lo debamos evitar. No digo que lo prepares 3 veces por semana, pero sí que es comida de verdad, con muy buenos micronutrientes (fósforo, selenio, hierro, manganeso, vitamina A y riboflavina) además fáciles de asimilar. También proporciona energía de calidad, a través de grasas saturadas y sin carbohidratos superfluos.

Es un plato perfecto para un domingo, donde tenemos tiempo para esperar a que esté lista pero no queremos pasar el día entero en la cocina. Así que apúntatelo, prepara la receta, métela al horno y comparte el aperitivo mientras tanto. Si la haces, deja un comentario y cuenta qué tal ha salido. ¡Que la disfrutes!

viernes, 12 de julio de 2013

Una facilita: verduritas e higadito para el protocolo paleo autoinmune


Desde que descubrí una carnicería con carne de calidad cerca de casa, por fin consumo con frecuencia caldo de hueso y también hígado. Estas dos materias primas han de ser de calidad o de lo contrario es mejor que prescindamos de ellas. Si podemos acceder a una buena fuente debemos incorporarlos a nuestra dieta. Muchos llaman "superalimentos" a ambos y razones no faltan. Simplemente piensa que hoy en día no se consumen prácticamente, pero en un contexto cavernícola no se descartaba prácticamente nada de un animal. Tanto el hígado como el hueso aportan gran cantidad de minerales. Cuando preparamos caldo de hueso, además, incorporamos gelatina.

Centrándonos en el plato de hoy, hablemos del hígado. He elegido de pollo porque me parece el más típico, pero cualquiera es realmente rico en nutrientes. Concentra una cantidad increíble de vitaminas, sobre todo liposolubles y también es rico en hierro y proteína. No tengas miedo a su toxicidad. Haciendo el protocolo autoinmune es muy recomendable incorporar hígado porque ayudará en este proceso de autorreparación del organismo, aportando piezas fundamentales.

Lo que hoy presento no es una receta, sino la forma en la que suelo comer con mayor frecuencia. Aunque no resulta tan atractivo como una comida bien preparada y pensada con antelación, me resulta más práctico y casi imposible hacerlo de otra manera. Compartiendo un pequeño piso en Londres con 3 personas más, casi no tengo espacio para guardar comida. Esto significa tirar por tierra una de las ideas paleo más habituales: comprar a lo grande. Se hace básicamente por ahorrar dinero aunque hay otros motivos. En mi caso prima la adaptación. Lo que suelo hacer es ir cogiendo lo que tengo por casa, pensar qué puedo preparar y ponerme manos a la obra. Habitualmente las opciones son pocas, pero nunca nulas y suelo elegir lo que más me apetece y que antes vaya a caducar, buscando un equilibrio. Ahora estoy haciendo el protocolo autoinmune, a punto de iniciar la reintroducción, y quiero recalcar nuevamente que se puede seguir comiendo como un rey a pesar de lo limitado que parece.

Sin más rodeos, el plato que presento tiene buena pinta, ¿no? Vale, no es de Masterchef, pero se tarda menos de 10 minutos en preparar y es bastante ligero, algo rico en grasas y moderado en proteína. Los espárragos, al vapor; los puerros y el hígado, a la sartén. Cada uno de los elementos se deja un total aproximado de 5 minutos. El aguacate se sirve crudo y lo puedes cortar mientras se cocina el resto. Después de servirlo todo, que no falte un chorrito de aceite de oliva virgen extra y por último añade alguna hierba de tu elección, ya que muchas especias no están permitidas en el protocolo autoinmune, como el pimentón o la cayena.

Este ejemplo no es un "plato tipo", sino que es para recordar que la dieta empieza en el supermercado. Si eliges bien lo que compras, la comida se prepara prácticamente sola. Un consejo: no hagas tu lista con ingredientes concretos, sino simplemente anota cosas como "verduras" o "4 raciones de verduras". Sabes que hay algunas que no puedes llevarte, pero así puedes valorar las ofertas o lo que esté de temporada y llevarte una cesta mejor.

jueves, 4 de julio de 2013

Receta paleolítica: espagueti con mejillones compatible con el protocolo autoinmune


Sigo con el AIP y quiero presentar un nuevo plato compatible con ello y que además compruebes cómo se pueden preparar comidas muy ricas aún prescindiendo de ciertos ingredientes. Como siempre, se trata de una receta fácil. La podemos complicar añadiendo algunos ingredientes más o con ciertas modificaciones, pero voy a dejar una versión equilibrada entre sencillez, sabor y nutrición.

Tendrás que darle forma al calabacín para conseguir espagueti. Puedes hacerlo con una máquina específica, con un rallador (yo lo hice así) o cortando en juliana perpendicularmente (primero haces láminas y luego cortas en el otro sentido).

Ingredientes:
-1 calabacín grande.
-mejillones.
-un par de zanahorias.
-anchoas (opcional).

Preparación:
1. Cocinar los mejillones al vapor. Es muy sencillo pero si no sabes hacerlo te lo explico más abajo.
2. Retira los mejillones, cuela el agua resultante y utilízala para cocer las zanahorias durante 30 minutos a fuego lento.

3. Saca los mejillones de las conchas y quítales los pelillos.
4. Prepara una sartén con un poco de aceite (si puede ser de coco, mejor) y saltea el calabacín (que habrás cortado previamente) junto con los mejillones.

5. Haz un puré con las zanahorias y el agua de su cocción.
6. Servir colocando primero el salteado, luego el puré y por último las anchoas, que potenciarán el sabor a mar de nuestro plato. Termina cubriendo con un generoso chorro de aceite de oliva.

Resumiendo: corta el calabacín, cuece los mejillones y usa su agua para cocer zanahorias y hacer puré con ellas. Saltea el calabacín con los mejillones y emplata.

CONSEJOS:
-Para conseguir una mejor textura se puede remojar el calabacín cortado durante 1 hora. Luego habrá que escurrirlo bien y sacar toda el agua incluso con un trapo de cocina o papel absorbente. Yo lo hice así en esta ocasión, aunque no he probado a hacerlo sin remojar.

-El plato pide a gritos unas especias. He puesto orégano y perejil en el puré de zanahoria, pero puedes echar otras hierbas antes de servir o al saltear el calabacín con los mejillones.
-Para cocinar los mejillones al vapor simplemente hay que limpiarlos bien y echarlos en agua hirviendo con un trozo de limón (un cuarto o una mitad). Se debe tapar la olla y después de 3 o 4 minutos tendremos los mejillones listos. Aquellos que no estén abiertos se deben descartar.

Hay muchas opciones para simular platos de pasta (acercándose más a su sabor), que podrás encontrar buscando en internet ya que en la esfera paleo hay muchas variantes que intentan copiar las versiones tradicionales de otros (como la paleo pizza). El plato de hoy podría ser un ejemplo. Sin embargo no es así, ya que no pretende obtener un sabor similar al de la pasta sino, inspirándose en una idea previa, simplemente conseguir un plato de comida real. Recuerdo que la primera vez que estuve en Italia me sorprendió como unos simples espagueti cocidos con mejillones tenían un sabor impresionante, cosa que no te esperas. Cogiendo esta idea y dándole un poco de color, sale la receta que te acabo de presentar.

Al contrario de otras recetas que suelo poner aquí, esta sí es posible que la comamos más o menos con frecuencia, ya que no se trata de un capricho o un dulce elaborado con objeto de conseguir solo un buen sabor, sino de un plato auténtico, equilibrado, con su verdura, proteína y aceite, y que además podemos tomar aunque sigamos el protocolo autoinmune. La cocción es el proceso más largo ya que la preparación, como habrás visto, es de lo más sencilla. Como siempre, básate en la receta para crear tu propia versión. Si no te gustan las anchoas, por ejemplo, puedes cambiarlas por unas navajas, o la zanahoria por calabaza. Lo más importante es que no introduzcas elementos que te puedan perjudicar como tomate, pimiento o frutos secos.

viernes, 28 de junio de 2013

Receta paleolítica: ceviche


Esta receta es compatible con el protocolo autoinmune (AIP) que probablemente sabrás que sigo estos días. Es un claro ejemplo de que se pueden preparar platos sencillos y deliciosos tanto dentro de una dieta paleolítica estándar como modificada.

La semana pasada hicieron ceviche en Masterchef, a petición de Loles León y desde entonces me han entrado ganas de probarlo. Es además un plato ideal para el verano, ya que resulta muy fresco y es perfecto para acompañar con una ensalada. En este ejemplo tenemos los ingredientes para dos raciones, así que ¡toca compartir!


Para elaborarlo necesitamos:
-400g de pescado blanco, como bacalao.
-1 lima y un par de limones (según su tamaño).
-media cebolla (prefiero la roja así que he elegido esta variedad).
-un par de ramitas de cilantro.
-medio pepino (opcional).

Elaboración:
1. Picamos la cebolla en juliana y el cilantro en trocitos pequeños.

2. Preparamos zumo de limón y lima, exprimiéndolos.
3. Cortamos el pescado en dados de 1cm de lado.

4. Mezclamos y removemos todo lo anterior y lo dejamos reposar y enfriar. Para que enfríe se suele dejar en la nevera por lo menos media hora aunque lo ideal es un par de horas o incluso toda la noche para que coja todo el sabor.

5. Servir en raciones individuales, acompañado de rodajas de pepino que podemos usar para ayudarnos a la hora de consumirlo. Recomiendo, además, regarlo con un generoso chorro de aceite de oliva y así además añadimos algo de grasa al plato, ya que resulta bastante magro.

Resumiendo: trocea la cebolla, el cilantro y el pescado; exprime los cítricos y mézclalos con lo anterior. ¡A enfriar! Completa el plato con aceite de oliva y pepino.

El pescado lo he elegido congelado, ya que no me fío del anisakis, y mejor prevenir. No sirve de nada preparar un buen plato si nos vamos a contaminar. Ante la duda, congela el pescado una semana. Si bien el ceviche cocina el pescado en frío, no elimina este peligro.

Has de recordar que el protocolo autoinmune recomienda consumir menos de 20g de fructosa al día. Aunque las cantidades indicadas no presentan problemas, puedes reducirlas de alguna de estas dos maneras, ambas con respecto a la lima y el limón:
-Utiliza menos zumo. En ese caso deberás darle la vuelta al preparado cada media hora, por ejemplo, para que todos los trozos de pescado se impregnen bien.
-Si bien a la salsa de le da gran valor, es posible escurrirla en el momento de servir.


El cilantro es un ingrediente controvertido. Por tener un sabor bastante fuerte hay quien no lo tolera bien así que no hay que pasarse con las cantidades. Si no te gusta o no lo encuentras, puedes probar con algún otro tipo de hierba aromática como perejil o menta.

¿A que así es una maravilla esto del AIP? Pues se me ocurre además que con estos mismos ingredientes podemos hacer otros platos, como por ejemplo un bacalao con sofrito de cebolla, aderezado con una salsa de lima, limón y cilantro.

viernes, 21 de junio de 2013

Limpiador dental de salvia y menta


El otro día robé una idea de una colección de mi madre y ya la he probado. Se trata de un polvo que sirve para la limpieza dental. Sólo lleva 3 ingredientes: sal, menta y salvia. La receta original dice que se usen 12g de hojas de menta y otros tantos de salvia frescas más 25g de sal marina gruesa. No encontré salvia en el supermercado y tampoco quería esperar más, así que lo hice sin demora... y sin salvia. También lo hice, como siempre, a ojo. No he medido las cantidades, pero he hecho un cálculo aproximado. Es una receta es tradicional y la teoría dice que la sal es un abrasivo natural, la menta le da sabor y aroma, y la salvia es antiséptica. Esto quiere decir que mi mezcla no matará bichitos pero cuando consiga el ingrediente que falta se lo añadiré a la mezcla.

Una vez que leas los pasos pensarás que es más conveniente usar sal fina pero no es así, ya que el propio grano de la sal ayudará a moler las hojas. Necesitamos, además, un mortero, un colador, un recipiente hermético y una bandeja apta para el horno. Vamos a ver cómo hacerlo.

1. Precalienta el horno a 150º.
2. Lava bien las hojas y luego sécalas.

3. Pica las hojas en trocitos pequeños.

4. Extiende las hojas sobre una bandeja para el horno y cúbrelas con la sal.
5. Déjalas en el horno durante 20 minutos. Al sacarlas verás que la sal se quedará un poco amarilla por el contacto con la planta.
6. Machacar el resultado con un mortero. Es mejor hacerlo por tandas para conseguir que quede muy fino.
7. Colar la molienda y si quedan granos gruesos se vuelven a triturar.
8. Guardar en un recipiente hermético para que no se humedezca.

En resumen: hojas lavadas, secas y cortadas, con la sal por encima, 20 minutos a 150º y luego pasadas por el mortero y coladas. El resultado es totalmente satisfactorio. Se obtiene un polvo fino que incluso resulta bonito. La sensación en la boca es muy agradable, aunque es algo raro escupir de color verdoso cuando lo que estamos haciendo es limpiarnos. Perdón por lo gráfico de la descripción, pero me parecía necesario.

Para hacerlo no he usado la planta de menta que me compré el otro día y puse la foto en Facebook. Esa me la guardo para otra ocasión, que quiero ver si puedo mantenerla viva y, si no lo consigo, también la usaré antes de que sea demasiado tarde.

Lo más recomendable es que lo hayamos preparado con ingredientes orgánicos y así será de gran calidad y tampoco nos va a costar una fortuna. 

Ahora estoy experimentando también con el champú "no poo", más bien "sin champú", que es únicamente bicarbonato disuelto en agua. Después de usarlo hay que echar una solución de vinagre de manzana también en agua, para devolver la ligera acidez natural de la piel. Hasta ahora no es más que eso, un experimento, pero me gusta pensar que los productos de higiene se pueden simplificar y hacer mas naturales y agradables. Incluso nos acaban haciendo recuperar el equilibrio propio de las zonas donde los usemos, ya que la ausencia de químicos respeta más a nuestro cuerpo. Hace unos días que empecé con ello pero si quieres saber más, consulta esta entrada de ayer mismo en Eva Muerde La Manzana. Ella lleva haciéndolo mucho tiempo ¡y tiene el pelo largo!

jueves, 13 de junio de 2013

Las recetas de mamá: tarta paleolítica de zanahoria


Al igual que la tarta de yogur griego,  no es apta para paleos estrictos ni para intolerantes a la lactosa.

Ingedientes:
4 zanahorias medianas.
2 huevos.
2 cucharadas soperas de miel.
125g de almendra molida.
1 yogur griego.
Opcional: almendra laminada para decorar la superficie.

¿Cómo se hace?
1. Rallar la zanahoria.
2. Separar las claras y las yemas.
3. Batir las claras a punto de nieve.

4. Incorporar la miel y las yemas a las claras batidas.

5. Añadir la zanahoria y el yogur a la mezcla anterior, mejor mediante unas varillas manuales, ya que no hay que batir demasiado en este paso.
6. Engrasar un molde para el horno y echar la mezcla. Si vas a incluir la almendra laminada, este es el momento.

7. Hornear a 180° durante 20 minutos o hasta que al pinchar con una aguja esta salga seca.

El proceso de preparación no es muy largo y en unos 15 minutos debería estar lista para entrar en el horno, así que ¡adelante con ello! En resumen: rallar la zanahoria, batir las claras, añadir el resto de ingredientes (incluyendo las yemas) y todo al horno hasta que esté hecha. Puede consumirse tanto a temperatura ambiente como en caliente, aunque prefiero la primera opción.

El resultado, ya lo ves al principio de la entrada. La textura resulta bastante esponjosa pero no se rompe. El sabor es muy bueno, resultando armoniosa la combinación de zanahoria y miel, aunque pueda no parecerlo. Mi madre ha hecho otra variación sobre su propia receta cambiando los 125g de almendra por 125g de coco rallado. Es la foto que está justo debajo. Es aún más esponjosa pero se rompe con bastante facilidad. A mí me ha gustado más esta última, pero es que el coco... ¡me puede!

Como siempre, recuerda que este tipo de recetas son para una ocasión puntual, no para todos los días. Centra tu dieta en comida sana a base de verdura, carne y pescado principalmente. La miel y los frutos secos no son algo de lo que se deba abusar.

miércoles, 12 de junio de 2013

Las recetas de mamá: tarta de yogur griego


Después de la ensaladilla paleolítica versión mamá, ahora pongo otra de las recetas que ha modificado para mí. Se trata de una tarta del tipo de una de queso o "cheesecake", pero con yogur griego en su lugar. No lleva base, así que prescindimos de galletas y cereales. Una vez que la pruebes verás que está muy buena igualmente. Lleva yogur así que no es apta para paleos estrictos ni para intolerantes a la lactosa.

Necesitas:
· 2 yogures griegos
· 500ml nata
· 6 láminas de gelatina neutra
· 3 cucharadas soperas de miel

1. Batir la nata hasta que quede casi montada del todo.
2. Añadir los yogures, lentamente, a la nata.
3. Derretir la gelatina en medio vaso de agua caliente.
4. Mezclar la miel con la gelatina disuelta.
5. Incorporar, despacio, la segunda mezcla sobre la primera.
6. Echar todo en un molde y meter en la nevera unas horas.

Se puede desmoldar para comer o servirla directamente, según el recipiente que hayas usado.

Puedes decorarla con fruta triturada o en rodajas, o con una mermelada casera.

Importante: busca gelatina que no tenga ingredientes raros. Si es posible incluso puedes usar gelatina que haya quedado de haber cocinado carne. Más natural, imposible.